¿Qué tan patético puede ser un ser humano que disfrute, grite de emoción y aplauda al ver como es torturado y sacrificado un animal enfrente suyo? Desde niño, cuando conocí el “espectáculo” que llaman “corrida de toros” me lo he preguntado. Con el paso del tiempo mi curiosidad ha ido creciendo y ya ha pasado a ser un sentimiento de ASCO hacia estas personas. Lógicamente, este sentimiento se incrementa al llegar la época de la denominada “Feria del Sol”.
La Feria en Mérida siempre me ha parecido la peor época del año. La ciudad se inunda de personas que vienen dispuestas a pagar cantidades de dinero que (y si, VOY A SER DRAMÁTICO CON ESTO, NO ME IMPORTA) fácilmente podrían alimentar a una familia en estado de pobreza crítica por una semana, por los “abonos”. Gente de todo el país (e incluso de otros países) se desplaza a Mérida en ésta temporada. El olor a orina y cerveza impregna la ciudad todas las noches, por donde pases. Los sitios de comida de cualquier tipo (y lógicamente, todo lugar relacionado con el turismo) perciben los ingresos más altos de todo el año debido a la impresionante afluencia de personas.
Ahora, ¿Es esto lo peor de todo? ¿Es mi odio hacia la Feria del Sol producto único y exclusivo de mi semi-fobia a las muchedumbres?. Para ser totalmente sincero, no, no lo es. Aunque no participe de la cantidad de eventos que se realizan en ésta época (por mencionar los que se me vienen a la mente en éste momento: elección de la reina, desfile, numerosas presentaciones musicales, exposiciones, parque de diversiones), ni éste de acuerdo en que en éstas fechas “cualquier sitio es bueno para beber”, así sea una zona residencial, no son éste tipo de situaciones las que me molestan de la feria. Entiendo perfectamente que la gran mayoría de la población disfruta de ellas y lo acepto.
Con lo que si no estoy de acuerdo es con las corridas. Me parece el espectáculo más deprimente y primitivo que puede existir en pleno siglo 21 en un mundo prácticamente “globalizado”. No logro entender como alguien puede disfrutar al ver como un animal lucha por su vida, con toda una audiencia en su contra, celebrando cada gota de sangre que el mismo derrama. No entiendo la necesidad de que éste espectáculo exista. No puedo decir que soy un defensor de los animales, sería un cinismo de mi parte considerando que disfruto demasiado la carne de res, pollo, pescado y cualquier animal comestible. Pero es el ciclo de la vida. Al fin y al cabo, creo en la evolución y por ello creo que los seres humanos seguimos siendo animales, solo que ALGUNOS somos civilizados o intentamos serlo. Sin embargo, no comprendo por qué existiendo hoy día los mil y un métodos para sacrificar los animales que servimos cada día en nuestra mesa, nos vemos en la necesidad de hacerlo frente a un público, de forma lenta y (POR FAVOR!!! Para satisfacción de la audiencia) lo más dolorosa posible para el animal. El torero es visto como un héroe porque ha asesinado a un animal que ya desde un principio, tenía todas las de perder. E incluso, por los más ignorantes de la inmensa cantidad de ignorantes que disfrutan éste evento, es visto como TODO UN DEPORTISTA!!!.
Algunos se escudan bajo excusas tan estúpidas como “solo voy a beber”, “voy porque mis familiares o amigos van” o los más imbéciles de todos que son los que te dicen “es una tradición, es algo que tiene muchos años” y por tanto si no formas parte de ella no eres nadie para la sociedad. ¿Acaso eres idiota? El ejemplo más sencillo es el mismo que siempre se plantea y al que nadie contesta por no tener la respuesta ¿Si todos se lanzan por un barranco, lo harías tu también?.
Desafortunadamente, la principal razón de la existencia de éste evento en nuestro carnaval es la razón que mueve cualquier montaña en éste planeta…¿la Fé?, no exactamente. La económica. La feria del sol gira en torno a las corridas y es algo absurdo, pues puedo referirme al Mardi Grass de Nueva Orleans, que es uno de los carnavales más espectaculares del mundo, de mayor concurrencia, y allá no tienen necesidad de realizar corridas. Pero al estar sumida nuestra sociedad en el tercermundismo (señores, los tercermundistas no son los países, son LAS SOCIEDADES!!!) la gran mayoría de primitivos que conforman la misma siente una inmensa satisfacción y orgullo de participar en masa en éste evento, generando así ganancias fabulosas para los organizadores, que son las mismas autoridades municipales y estatales a fin de cuentas.
Podría gastar las páginas hablando de éste tema, del evento en sí y más aún de los patéticos seres que participan en él directa o indirectamente, pero prefiero no hacerlo, prefiero ver el lado positivo del asunto. Y este lado positivo viene dado por un movimiento que comenzó a darse en nuestra ciudad en contra de las corridas. Desgraciadamente no he podido participar de él físicamente, pero espero aportar algo con éste escrito. El mismo ha constado de varias concentraciones a lo largo de ésta última semana, en diferentes puntos estratégicos, así como campañas de radio. Protestas pacíficas, que no perjudican a nadie, pero que si intentan hacer (quizás sin proponérselo) que salgamos del tercermundismo que nos agobia y consume cada día. Por fin ésta surgiendo en Mérida un conjunto de voces, de diferentes edades y status sociales, que gritan “NO A LA TOROTORTURA” .
Se que aún somos pocos, pero también se que con el paso del tiempo, nuestra base se irá ampliando, pues cada día, hay más gente PENSANTE, hay más adolescentes (GALLETICA, solo tienes 14 años y ya protestas en contra de esto, TE FELICITO!!! Eres un ejemplo para la gente de tu edad) que no tienen miedo a manifestar su opinión, aún sabiendo que actualmente (y me atrevo a decir que no por mucho tiempo) somos minoría.
Por último, debo confesar algo que alguien me hizo ver hace un par de días. Al yo trabajar en un local cuya mayor cantidad de clientes en ésta época es “gente” que participa en el evento en cuestión (trabajo en un restaurant), estoy fomentando la participación en el mismo. Quizás para quienes hayan llegado hasta aquí esto les parezca hipócrita de mi parte y lo entiendo y me excuso por ello. Solo puedo alegar en mi defensa que necesito el trabajo, y desgraciadamente no tengo opciones. Se que quienes conocen mi situación y la razón por la que estoy trabajando allí me entenderán. Sin embargo, eso no cambia mi forma de pensar, el hecho de sentir asco por la gran mayoría de clientes que visitan a diario mi lugar de trabajo y se jactan de decir que estuvieron en la corrida del día. Y tampoco me frena para escribir esto y poner mi nombre completo y mi cédula al principio y al final. Porque no temo manifestar mi opinión y la de muchos, que más que una opinión, es la forma en la que TODOS deberían pensar respecto a la MASACRE pública de animales. ¿Te gustaría ver como acribillan a tu perro o a tu gato enfrente de un conglomerado que gime de placer al ver como éste se desangra? Trata de pensar en ello la próxima vez que asistas a ésta barbarie. Trata de pensar que se debe sentir estar en medio de un coliseo, con todas las personas a tu alrededor deseando que mueras, pero no sin antes sufrir, desangrarte al máximo y luchar hasta el final (porque los toros que se entregan a su muerte rápido son “malos toros”). Porque si estos animales no sintieran, no lucharían por sus vidas al ver y sentir como son asesinados lentamente.
Los más ignorantes pueden ver esto como un pensamiento “hippie” (lo cual los hace mucho más ignorantes aún, porque no tienen idea de lo que engloba en realidad el término “hippie”), pero es algo de sentido común, de civismo. Es una demostración de que si hay gente en ésta sociedad que quiere que avancemos, que salgamos del atolladero ideológico que respiramos cada día. Y que sobre todo, sin importar las situaciones de las que somos testigos cada día, aún tenemos esperanza en la sociedad venezolana.